
La situación vivida me recuerda conversaciones: ¿ Cómo vais solos a la montaña ?. Salir sólo a la montaña no es tan raro como podría parecer. Es peligroso – estás solo -, pero cuando llevas varios días por el monte, te das cuenta de que hay otros muchos “ inconscientes “ como tú sueltos por allí. Alguno de vez en cuando pilla, aunque también pillan los que van en grupo.

La cuestión está en no excederse de unos límites razonables de riesgo y pensar las cosas. A veces otros elementos externos a ti, piedras que te tira algún x, o la inconsciencia de algún enteradillo que quiere vacilar a la chica de turno, provocan situaciones de riesgo que tú no puedes controlar y te pueden joder.
En fin, sigamos con la "excursión" y dejemos el tema.


Allí me encontré a un grupo de franceses/as, ya mayorcitos, que bajaban del Petit y me llevaban una marcha de cojones. ¡ Vaya piernas tenían los socios !. Es manifiestamente envidiable la actividad deportiva que llevan en el país vecino, tanto hombres como mujeres. Aunque he de decir que es más envidiable la actividad de las mujeres, junto a los hombres, dándoles caña.

La bajada a las Oulettes, 2151 m., no me hizo mucha gracia, neveros duros, piedras gordas y bajada. Me duelen menos las rodillas en las subidas. Dos horas bajando.

Estaba un poco desfallecido y me senté delante del refugio a comer. La sopa me sentó maravillosamente y se me pasaron todos los dolores. La espectacular vista del V. hizo el resto. Me pegué una pequeña cabezada y comencé a pensar en lo que hacía: llevaba siete horas y media andando, pero si me quedaba allí, el tercer día era impredecible. Me decidí a intentar pasar el Puerto de los Mulos, 440 m. de desnivel. La hora, las dos de la tarde con todo el solano, no era la más apropiada, pero no hacía demasiado calor y no había muchas opciones.


El Puerto de los Mulos separa España de Francia, es el comienzo del Valle de Bujaruelo y nacimiento del rio Ara. Como todos los lugares a partir de los 2000 metros, son lugares áridos, incómodos, y las laderas, llenas de piedras, no hacen mas que joder las oraciones. Tienen una belleza especial, pero a estas alturas me resultaba dificil encontrarsela.

Estaba buscando un lugar digno para sentarme e incluso para pernoctar, pero no había más que piedras y feas. Al final encontré una un poco más plana de lo habitual y allí me paré un rato.
¿ Qué hacer, continuar ?; no tengo ganas, estoy hasta los... bueno, sigo hasta una cabaña que hay en un vallecito lateral.

La cabañita saca una pinta de cutre que asusta, está separada del valle principal y en subida. Como que me bajo a la cabaña del Cerbillonar.

La senda está bastante desvirtuada por la cantidad de rutas que han marcado nuestras amigas las vacas, además la neurona la tengo, como el resto, pelín cansada y no me rige demasiado. Bajo como aquel que se deja caer.
De pronto al fondo, después de un pequeño promontorio diviso un tejado rojo, eso tiene que ser. A mí izquierda, en lo alto, un valle dominado por una pared plana - la marmolera - sobrecoge a todo aquel que lo mira por su gran altura, su ambiente y su belleza. Vaya pedazo de subida - mil y pico metros -y al otro lado está el glaciar de Vignemale, asomas el morro por la cresta y te caes encima. El corredor de la Moskowa se llama el recorrido. Justo debajo estaba la cabañita de mis sueños. Llego, tiro todo literalmente y me siento. Desde las cinco y veinte que me he levantado llevo 12 horas andando, hacía años que no me daba tanta caña y la verdad es que me he vaciado, no me quedan fuerzas ni para escupir. Tengo más gastadas las pilas que el conejo de los anuncios.

Suerte que la sopa obra en mí un efecto cuasi milagroso y una buena cena, sentado tranquilo en la paz del lugar...y las amables vaquitas con su cencerro - que se lo pondría al dueño en algún lugar molesto de su cuerpo humano - y alguna mosca cojonera, todo ello unido a una temperatura ideal hicieron que en poco tiempo tuviera ganas - incluso - de hacer un sudoku.
Tumbado a la bartola, leyendo, haciendo fotos a las nubes, ratos mirándome la marmolera - la tengo justo enfrente - y alguno que otro mirandome las curiosas formas de comer y actuar de las vacas, hicieron pasar el resto de la tarde volando.

La cabaña tiene dos partes y está razonablemente digna, hay incluso una especie de hogar. Vamos ni de coña me esperaba dormir yo en plano está noche, me imaginaba en alguna piedra infecta, harto de andar.
28 de Julio de 2008:
Me levanto de coña, no me duele demasiado nada; siento las piernas, lo cual después del palizón de ayer ya es bastante. Recojo, me despido de las simpáticas vaquitas - había hecho buenas migas con una joven ternerita - y pongo rumbo a San Nicolás.

Después de toda la tarde sin hablar con nadie - si descontamos mis diálogos con la ternerita - , a casi todos los que me crucé les decía algo, una persona como yo - que no me callo ni debajo del agua - y tantas horas sin hablar...
Se me hicieron cansinas las dos horas y media que me costó bajar a S. Nicolás, aunque me iba encontrando peña, tenía ganas de bañarme bajo el puente y, como no, echarme una buena y fresca cerveza.
El baño debajo del puente - en calzoncillo picado - me supo a gloria bendita, no recordaba un baño tan agradable y tan reconfortante, además de servirme para quitarme la roña más gorda. El agua me parecía hasta caliente.
RESUMEN:
La vuelta es muy recomendable, en mí caso llevaba todo y eso te hacer sufrir más, pero planteandose pernoctar en los refugios puede ser más llevadera y permitir algún pico más.
Al final: 1er día: 9 h., 2º día: 12 h., 3 er día: 2,30 h, total: 23 h y media. Es una paliza importante, y una eventual vuelta en el lado galo puede ser curiosa...
Tiene aprox. 3000 m. de desnivel de subida y de bajada...
No hay cobertura de móviles en todo el recorrido ( Para los fanáticos de las comunicaciones ).
20110713 La caseta de Batans que aparece en el mapa está porque el idem de Editorial Pirineos lo decía aunque este año he estado por allí y no la he encontrado -si es que existe-. Este mapa tiene algunos renuncies curiosos...
