
Cuando te enfrentas a un papel en blanco todo son dudas. El comienzo, alfa, suele ser lo más difícil. Una vez que comienzas a escribir, y te calientas, enseguida surge la corrección y las dudas de haber elegido la dirección adecuada - el buen hilo conductor -. Si dejas el texto y lo relees siempre te entran ganas de corregir algo, pero yo intento no hacerlo. Cuando terminas, omega, una agradable sensación invade tu cuerpo, un calorcillo sonroja tus mejillas; lo has conseguido, es el objetivo cumplido. Pasado el tiempo, te relees, y - a veces - te gustas, es como si masticaras tus propios pensamientos. Al terminar, te sientes bien por haber sido capaz de completar el ciclo. Alfa y omega están distantes por un lado, pero se tocan por el otro. El comienzo y el final proporcionan las mismas sensaciones al que las hace. Como si rellenaras tu depósito de combustible con nuevas energías, nuevas ganas de hacer cosas, de comenzar otra vez un nuevo proyecto. Ayer hablando con una persona me dijo; ¿ cómo haces para hacer esto ?, ¿ de dónde sacas el tiempo ?. Muy fácil - le dije - no haciendo otras cosas...
Es importante hacer las cosas por gusto, por tu propia satisfacción, para intentar ser coherente con tus pensamientos. Hacer, sencillamente, lo que te apetece.
De vez en cuando, como hoy, todos necesitamos esa chispa que enciende la luz para comenzar un nuevo proyecto, una nueva idea que nos ilumine e ilusione. Hoy he compartido esas sensaciones con todos aquellos que quieran leerlas y seguirlas. La vida, al fin y al cabo, es una sucesión de multitud de alfas que no siempre tienen su omega, pero lo divertido - a mí opinión - es buscarsela...
Es importante hacer las cosas por gusto, por tu propia satisfacción, para intentar ser coherente con tus pensamientos. Hacer, sencillamente, lo que te apetece.
De vez en cuando, como hoy, todos necesitamos esa chispa que enciende la luz para comenzar un nuevo proyecto, una nueva idea que nos ilumine e ilusione. Hoy he compartido esas sensaciones con todos aquellos que quieran leerlas y seguirlas. La vida, al fin y al cabo, es una sucesión de multitud de alfas que no siempre tienen su omega, pero lo divertido - a mí opinión - es buscarsela...